ORZUELOS Y ESTRÉS

El orzuelo es una afección frecuente, que muchas personas padecen, en mayor o menor intensidad a lo largo de su vida. Se trata de una pequeña protuberancia a modo de absceso de dimensiones limitadas que aparece en forma de inflamación con el consiguiente color rojo en el borde del párpado. Este problema suele estar causado por infección bacteriana y causa molestias y dolor en un grado que depende de la intensidad y localización de esta formación granulosa.

La bacteria responsable de esta infección, parece ser el estafilococos aureus. Uno de los aspectos más importantes es el de la inflamación que acompaña sistemáticamente a este proceso y que es una reacción de nuestro organismo, en el que están implicadas células de nuestro sistema inmunitario, obviamente y como mandan los cánones médicos, puede generarse por la infección bacteriana. Esta inflamación es la causante del dolor y las molestias que genera el orzuelo, por tanto todas aquellas medidas que reduzcan la inflamación, mejorarán de forma notable los síntomas que causa este proceso.

Según mi experiencia clínica, en muchos casos los orzuelos están causados por situaciones de estrés y solamente tratando este aspecto pueden mejorar, incluso evitar su aparición una y otra vez como suele suceder. Cabe preguntarse por tanto, porque el estrés puede ser la causa de aparición de estos orzuelos. Si somos capaces de entender este mecanismo, estaremos en disposición de evitar su aparición y sus consecuencias. Tradicionalmente el estrés ha sido entendido como una reacción de nuestro organismo ante diversas circunstancias, actualmente se entiende como la modificación de nuestros propios mecanismos de autorregulación, lo que se llama homeostasis interna. Se define el estrés como el estado autonómico que refleja la alteración o la desregulación de la homeostasis y que viene marcado por la disminución del tono parasimpático.

Si revisamos estos mecanismos homeostásicos encontraremos la respuesta que buscamos, es decir, la relación entre el estrés y la aparición de orzuelos. Básicamente lo que queremos argumentar es la relación entre las modificaciones en el sistema de regulación provocado por el estrés y las condiciones favorables para la infección bacteriana que causa el orzuelo.

En la actualidad hay estudios que avalan la relación de cualquier modalidad de estrés y el aumento de citoquinas pro-inflamatorias, incluso en el estrés crónico se observa este aumento. Esta respuesta es la consecuencia de las modificaciones que tienen lugar en el sistema nervioso vegetativo, básicamente una disminución en la actividad parasimpática o lo que es lo mismo del sistema vagal y un aumento en la actividad simpática.

Pero detengámonos y veamos un momento que son estas proteínas llamadas citoquinas que parecen tener tanta importancia en el proceso inflamatorio. Como ya hemos nombrado las citoquinas son un grupo de proteínas que se producen durante los procesos inmunes y que intervienen de forma crucial en el proceso inflamatorio. Actúan como mensajeros intercelulares para madurar y amplificar la respuesta defensiva del organismo. En este proceso inflamatorio es imprescindible que se unan a unos receptores específicos que se encuentran en las membranas de las células dónde van a ejercer su función. Aunque existen muchos tipos de células productoras de citoquinas, las más importantes son los linfocitos TH y los macrófagos. Por tanto, estas proteínas son esenciales en los procesos de reacción inflamatoria, tanto aguda como crónica. Pero, ¿quién controla a estas proteínas?. El mecanismo molecular para la inhibición de la liberación de citoquinas se atribuye a la acetilcolina, que es el mayor neurotransmisor del sistema vagal. Los macrófagos y otras células productoras de citoquinas tienen receptores específicos a la acetilcolina, que traducen señales intracelulares y que inhiben la síntesis de citoquinas. La actividad colinérgica del sistema vagal genera una continua modulación de la síntesis de citoquinas para así controlar la amplitud de la respuesta inflamatoria.

Por tanto y para ir sacando conclusiones, estrés significa modificación de los mecanismos de regulación, uno de los más importantes lo ejerce el sistema neurovegetativo, con sus dos representantes que son el sistema simpático y el sistema parasimpático o sistema vagal, en el sentido de una disminución del tono y por tanto de la actividad de este último. Una consecuencia de esta disminución del sistema vagal es la falta de control del mecanismo inflamatorio de las citoquinas, por tanto una predisposición a la inflamación y por consiguiente si añadimos un ingrediente como la infección bacteriana, podemos justificar la aparición de inflamaciones controladas como por ejemplo en los párpados, en definitiva los orzuelos.

¿Qué podemos hacer para impedir la aparición repetida y sistemática de los orzuelos?

Como ya comprendemos las partes del problema, deberíamos modificar aspectos para romper el círculo vicioso. Trabajar para conseguir un tono vagal alto, aumentar el tono parasimpático que está bajo (no es capaz de controlar las sustancias que favorecen la inflamación). Esto se puede lograr de diversas maneras, la más natural es modificar hábitos de vida y hacerlos más saludables, como por ejemplo conseguir un ritmo vigilia-sueño adecuado, con las horas suficientes para que el sueño sea reparador. Realizar una actividad física constante, diaria, la más sencilla es andar, por lo menos 6 km al día (por supuesto siempre hay que adaptarlo a la edad y las condiciones físico-mentales de cada persona), distraerse, entretenerse, aburrirse en contraposición a la tensión constante de las preocupaciones laborales, familiares etc. También existen procedimientos concretos que trabajan sobre este tono vagal. Este método es el que utilizo para mis pacientes con orzuelos y otras alteraciones derivadas de la misma causa. Aumentar el tono vagal significa mejorar su calidad de vida.

Dr. Pedro Marco Aznar

 

Esta metodología se explica en detalle en el curso de Neuromodulación Auricular:

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